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ASCENSIÓN A LA MUNIA, SIERRA MORENA Y TROUMOUSSE

Martes, 3 de Noviembre de 2009

He de decir de antemano que la idea inicial no era la de ascender a La Munia sino la de llegar a la cima del Pic Long en este viaje fugaz al Pirineo, pero, ironías del destino, al llegar a la frontera, por supuesto de noche (serían aproximadamente las 10.30 de la noche), el tunel que nos comunicaba con nuestro objetivo estaba cerrado por obras en la vertiente francesa. Rápidamente tuvimos que idear un plan alternativo entre que nos tomabamos la cena, buscábamos no se qué cosa que había perdido un compañero por el camino y que nos parara una pareja de la Guardia Civil que se preguntarían que narices hacían 3 tíos de noche cerca de la frontera.

Efectivamente, el resultado de todo ese barullo de acontecimientos fué la decisión de subir a La Munia desde el valle de Barrosa al día siguiente. La idea acabó de perfilarse como una ruta por la cresta qe comunica La Munia, el pico de Sierra Morena y el Troumouse (ya en la zona francesa) para finalmente volver a caer al valle de Barrosa por la otra vertiente, dando así la vuelta al circo del mismo nombre y coronando sus 3 cimas.

La idea era madrugar mucho ya que ese mismo día debíamos volver a Valencia pero, como siempre, el día se nos echó encima antes de lo que nos hubiera gustado. Según el mapa Alpina de la zona existe una ruta de ascensión desde el circo de Barrosa hasta el collado de Robiñera a partir del cuál se enfila la cresta del circo para alcanzar la cima de La Munia. Pues bien, tengo que decir que ese itinerario de ascensión brilla por su ausencia.

Al llegar al fondo del valle tratamos de adivinar con el mapa en la mano algún resto de hito, fita (o como querais llamarlo) a lo largo de aquella pared que se suponía que teníamos que ascender, pues bien, desde abajo no vimos nada de lo que nos hubiera gustado encontrar, sinembargo trazamos una ruta que pensábamos que era la más adecuada para ascender ya que en los primeros tramos del circo existen unas paredes verticales de roca que había que sortear mediante un zig-zag que empezba en el entro del circo y se dirigía hacia la izquierda (según atacas la pared) para luego dirigirse a la derecha sorteando las paredes de roca.

El resto de la ascensión se realiza siempre en las proximidades de la pared que limita el circo por la derecha, por una pendiente muy dura y en la que, muy de vez en cuando, encontrábamos esos montoncitos de piedras que tanto añorábamos ver y que nos indicaban que, en algún momento, algún inconsciente como nosotros había ascendido por allí.

Una vez en el collado de Robiñera se debe seguir la cresta del circo, en estos primeros tramos algo difusa, en dirección Norte, puede servir de orientación un agujero que se observa en la cresta, formado por varias rocas. A partir de este momento la cresta se adivina mucho más clara hasta alcanzar uno de los pasos clave de la ruta conocido como el Paso del Gato (III), se trata de un tramo de apenas un metro de largo de roca pulida que se sortea sin muchas complicaciones por su parte derecha.

Una vez pasado ese tramo el resto es una trepada relativamente fácil hasta practicamente la altura de La Munia donde se tendrá que crestear una cresta fácil hasta hacer cumbre a 3134 m.

La idea era seguir avanzando por la cresta, siempre en dirección Norte, camino de la siguiente cima, Sierra morena, que tiene un perfil característico de suave ladera por la cara sur y un cortado en su cara Norte. Descendimos suavemente de la Munia, a la derecha tenemos el circo de Barrosa del cual venimos y a la izquierda se abre ante nosotros hacia el Noroeste el espectacular circo de Troumouse de enormes dimensiones que a todos nos llamó la atención, se asciende fácilmente hasta la cima de Sierra Morena y las complicaciones vienen para continuar hacia Troumouse ya que hay que sortear la pared que nos lleva al siguiente collado.

Posiblemente sea una pared destrepable si se es un escalador con pericia pero nosotros preferimos evitar riesgos innecesarios y montamos un rappel con la ayuda de un clavo que encontramos y del que colgaba un cordino, aquel anillo de cordino no daba buenas vibraciones así que dejamos colocado en aquella pared un mallón del cuál montamos el rappel. La distancia es exactamente de 30 m. y la cuerda vino justa para salvar aquella pared. Es una sensación muy gratificante estar haciendo un rappel a 3000 m. de altura con dos grandiosos circos rodeandote. Una bonita experiencia.

Recogimos el material en el colladito que separa Sierra Morena del Troumouse y continuamos hasta alcanzar la cima del tercer tresmil tras una trepada sencilla de apenas 30-40 m. Las vistas son increibles. Hacia el sur se intuye el valle de Pineta y el glaciar del Monte perdido con las 3 Sorores de telón de fondo. Incluso el Vignemale se alza a lo lejos. Disfrutamos de las vistas durante un rato hasta que nos damos cuenta que debemos regresar. Las reseñas que habímos oido decían que la cara Noreste del Tromouse tenía ciertas complicaciones pero se podía ascender, una vez hecha tengo que decir que, de haberlo sabido no me hubiera metido allí.

La primera parte del descenso había que destrepar por una cresta evidente que en la ladera que da al circo de Barrosa es prácticamente vertical, por tanto el itinerario es el siguiente, se debe seguir el filo de la cresta siempre por la vertiente francesa hasta que la situación se pone complicada y los resaltes rocosos arriesgados, en ese momento se debe abandonar la cresta y meterse en la ladera descendiendo con mucho cuidado los tramos de piedra suelta ya que un resbalón puede tener consecuencias graves.

Llega un momento en que, a mitad de pared se alcanza una zona de piedra suelta en pendiente algo más suave rodeada de paredes verticales, se debe descender con cautela y muy atento ya que existe un cortado de piedra más abajo que tiene instalada una cuerda por la que se debe superar este tramo delicado del descenso.

Una vez pasado este tramo la dificultad disminuye notablemente ya que la pendiente se suaviza y se trata de ir buscando el collado que se ve al fondo. Cuando se alcanza el collado aparece de nuevo una senda que desciende zigzagueando hasta el refugio que se encuentra en el fondo del valle.

Sin duda una de las rutas en las que más he difrutado y en las que más tenso he llegado a estar, al final… la sensación de libertad que da la montaña y la bonita experiencia de haberla vivido con 2 amigos. Bueno, eso aparte de los pies y las rodillas reventados y la deshidratación que llevábamos encima después de casi 10 horas de pateo.

A partir de aquí nada más que continuar el valle de Barrosa, cruzar el bosque y descender hasta el camino donde habíamos dejado el coche esa misma mañana.