Hace ya algunos años que dejamos atrás al Peñagolosa, pico emblemático de la comunidad, con nuestra juventud y nuestras ganas, pero con toda nuestra inexperiencia tratamos de conocer ese rincón tan peculiar de nuestra comunidad desde el punto de vista de dos inexpertos montañeros que casi podían asimilarse a senderistas de cumbres.
Hoy las cosas han cambiado, no podemos considerarnos montañeros expertos ni mucho menos, pero atrás quedó aquella idea de hacer cumbre por el propio placer de hacerla, quizá el tiempo y la veteranía han hecho que al haber hoyado las cumbres de las montañas más importantes haga que busquemos nuevas rutas que motiven nuestras ansias de sentirnos vivos.
La ruta por la pared del Peñagolosa se nos antojaba lo suficientemente atractiva como para afrontarla con esas ganas de cuando eramos dos niños, la ruta escogida en un inicio fue “DIEDROS” una vía de V+ que parecía asequible.
Tengo que decir que me motivaba el reto pues se escala en clásica y eso conlleva un reto más significativo todavía pero mi estado físico, lamentable, pues no escalaba desde hacía por lo menos 2 meses o más no hacía presagiar que fuera a ser coser y cantar. Mas bien al contrario.
Pero nos animamos, algunos pueden pensar que porqué meterse a hacer vías de escalada clásica, y ascensiones con cierto grado de complejidad, tengo que decir que el componente de aventura que se respira en este tipo de vías es impresionante y otorga a la salida un incentivo muy muy atractivo para gente como yo, escalando con un objetivo, en una gran pared, sin aglomeraciones, buscando la ruta en medio de una infinidad de grietas y aristas que conforman la cara oeste del Peñagolosa…
La idea inicial era acercarse el viernes por la tarde para que nos diera tiempo a inspeccionar la pared, pues era la primera vez que intentábamos una via en el Peñagolosa y la necesidad de orientarse se hace importante si no quieres acabar con un problema a mitad de pared. La realidad fué otra muy distinta, salimos una hora y media más tarde de lo planeado y llegamos a San Juan de Peñagolosa anocheciendo, con el tiempo justo para montar la tienda en la zona de acampada próxima y preparando los sueños que ibamos a tener durante la noche, que, seguramente, no andarían muy lejanos del lugar donde nos encontrábamos.
El día siguiente se levantó con nubes y claros y casi que pensamos que nos iba a venir bien no recibir los rayos de sol desde primera hora de la mañana, preparaos el material justo al inicio de la pista que indica Pic Penyagolosa y comenzamos la ruta a las 9 de la mañana más o menos. La ruta sigue por una senda que sale a mano derecha de la pista principal en la que se indica que se está entrando en una microrreserva de flora y continúa hasta una zona conocida como “La Banyadera” a partir de aquí la ruta sigue ascendiendo por la ruta normal al Peñagolosa hasta que llega un momento en el que aparece un collado a la izquierda y en la senda de subida nos encontramos con 3 hitos de rocas, punto en el cuál nos desviamos hacia nuestra izquierda camino de la parte sperior del collado y abandonando así la ruta normal de ascensión.
Se debe bajar el collado pegados a su vertiente derecha hasta alcanzar una zona llana donde aparece un algarrobo. A partir de aquí se continúa a la derecha, ya con los farallones del Peñagolosa sobre nosotros hasta alcanzar, tras avanzar mas o menos la mitad de la pared, una zona de poca pendiente que se vislumbra ligeramente colgada sobre nosotros.
He de decir que el desconocimiento de la pared hizo que nos costara más de una hora localizar el inicio de la vía “DIEDROS” a pesar de que íbamos amarrados a nuestra guía. Co

Largo 2: travesía entre el DIEDROS y LA CRESTA
n el fin de facilitar la búsqueda del inicio de vía a la gente he de decir que se ha de coger como referencia el gran cortado que tiene la pared que asciende en diagonal hacia la cima. De este modo la cresta queda justo a la derecha de este cortado, como límite del mismo y la vía “DIEDROS” sale desde la pendiente qu queda ligeramente colgada sobre nosotros, 70 m.a la derecha de la cresta. Como referencia visual se debe buscar un trozo de cordino blanco que cuelga de la pared.
Una vez localizada la vía comenzaba nuestro pequeño gran reto, ante nosotros la gran pared del Peñagolosa, que desde su pie se nos presentaba más grande si cabe, y ante nosotros la incertidumbre de saber si seríamos capaces de encontrar el camino en aquel laberinto sin referencias.
El “primer largo” fué una trepada que tuvimos que hacer desde la parte más baja de la pared hasta la zona en la que empezaba la vía ya que habíamos bajado más de lo que tocaba, cogiendo el camino que llevaba a la cresta en vez del que nos acercaba al pie de vía. Al fin llegamos a pie de vía R0, nos calzamos nuestros arneses y gatos y comenzaba la aventura. Se notaban las ganas de empezar, ante notros 4 largos hasta la cima del Peñagolosa.
El primer largo encordados sería de unos 25 m. hasta alcanzar un cambio de estratos muy marcado, que aparecía con aspecto de brecha horizontal en la pared, la alegría vino al ver que la reunión R1 estaba equipada con 2 parabolts lo cual nos dio confianza. Por desgracia mi nivel como escalador dejaba mucho que desear y no quería verme apurado en una situación en la que los seguros noson fijos y cabe la posibilidad de que salten así que tomamos la decisión de hacer un segundo largo en travesía hasta la cresta de la pared, pasando por delante del segundo larg de “DIEDROS” y

Reunión 3. A partir de este punto la vía empieza a perder dificultad
continuando hasta “LA ARISTA”.
Esta travesía la hicimos en 2 largos aprovechando una argolla que se encuentra a mitad de recorrido en la que montamos la R2 reforzada con friends. La travesía es un recorrido espectacular y no demasiado complejo en el que solo hay un paso delicado, una vez pasado llegas a la arista sin mayor complicación.
En esta arista montamos a R3 sin ningún tipo de parabolt sino con friends y fisureros para empezar el cuarto largo, este es un tramo muy bonito y aéreo ya que en algún paso se debe salir de la propia arista y hacerlo por la cara oeste para luego volver a la arista, salvo esos pasos algo más complejos el resto del largo no reviste más complicación hasta alcazar la R4 situada a la derecha de la arista y coincidiendo con la R4 de la vía “DIEDROS” que abandonamos más abajo. La reunión está situada en una placa grande de roca lisa y está totalmente equipada con 2 parabolts.
El quinto y último largo tiene únicamente un paso comprometido, la salida de la R4 pero que no revise mucha complicación y que además se puede esquivar volviendo a salir a la arista en vez de atacarlo recto, los pasos en este ultimo largo llegan a ser de III grado por lo que vanzamos rápido. Al final recoger el material en la R6 ya que aún quedan unos pocos metros hasta el vértice geodésico y el pararrayos que más adelante haría su función.
Fotos en la cima con la satisfacción de la ruta realizada y el habernos enfrentado a un nuevo reto, sentimientos especiales al reencontrarnos con

Increíbles vistas a la llegada a la R4

En la cima
aquella cima que un día alcanzamos y que nos era familiar y… de repente… en un momento se cerraron las nubes y cayó ¡¡el diluvio universal!! se avecinaba una buena tormenta así que, sin chubasquero con todo el material en las mochilas corrimos sin cesar ladera a abajo, por aquella senda que habíamos abandonado es misma mañana y que ahora se había transformado en un arroyo que bajaba siguiendonos por donde íbamos.
Pronto nuestra ropa quedó totalmente empapada y empezó a pesar demasiado, hasta el punto de que a alguno de nosotros se le iban cayendo los pantalones, y las zapatillas impermeables se rindieron al aguacero que caía del cielo y al río por el que estábamos descendiendo. Rayos, resbalones y alguna lesión leve fueron nuestros acompañantes del viaje fugaz que hicimos desde la cima del Peñagolosa hasta el coche (apenas 35′).
Tengo que decir que este viaje tuvo de todo, mares de nubes, rutas en clásica en una gran pared, aventura, mucha amistad y hasta una gran tormenta, un recuerdo muy muy bonito que recomiendo a toda esa gente que se está iniciando en la escalada, sin mucho nivel pero que quiere probar más allá de las vías de deportiva atestadas de gente y en las que el principal objetivo es tocar la cadena sin caerte.
DATOS DE LA RUTA:
Acceso desde Valencia:
- Autovía de Barcelona hasta la salida Benicasim-Tarragona.

Y a la vuelta... el diluvio universal
- Seguir ya hacia el interior por la CV 151 dirección Borriol- La Pobla de Tornesa.
- Seguir CV 10 dirección Vilafamés- Atzeneta del Maestrat. Una vez pasada esta localidad seguir por la CV 15 y la CV 170 hasta Vistabella del Maestrat y San Juan de Peñagolosa.
Alojamiento:
- Albergue San Juan de Peñagolosa.
- Zona de acampada próxima a la ermita.
Aproximación:
Ruta normal hasta “Las Banyaderas” y continuar por la senda de ascensión normal hasta el collado que queda a la izquierda.
Dificultad de la Vía:
IV. L1 (IV) 20-25 m.; L2 travesía (II) y (paso de III) 40 m.; L3 travesía (II) 20 m.; L4 (IV), paso de IV+; L5 (III) salida del largo IV+.
Material:
2 cuerdas dobles; juego de friends números del 1 al 4, se recomienda llevar más de uno al menos de los números intermedios: 2.5 y 3; juego de empotradores; 2 anillos de cinta cosidos de 1.80 m. ; al menos 6 mosquetones de seguridad HMS; 2 reversos, cestas o aseguradores para cuerdas dobles; 10-12 expreses; cascos; arneses y gatos.
Regreso:
Vía normal 1h 20′ aprox.